jueves, 22 noviembre, 2012
Sustitutos de la sal: sugerencias prácticas

No usar sal en las comidas no significa el fin de los buenos sabores en la alimentación. En esta nota le contamos cómo resaltar el gusto de los alimentos sin sufrir por su ausencia.

¿Cuánto sodio se puede consumir?

El sodio es uno de los responsables de controlar el contenido total de agua del organismo.

El organismo sólo necesita reponer una pequeña cantidad diaria de sodio (Na), que en el adulto es de 400 mg (equivalente al consumo de 1 gramo de sal). Por eso, se recomienda evitar el excesivo agregado de sal común a las comidas ya que los alimentos de por sí contienen sodio en su composición.

De esta forma, el exceso de sodio en la alimentación incrementa el volumen sanguíneo, provocando un aumento de la presión arterial. Los pacientes hipertensos deben consumir dietas hiposódicas clasificadas en: leves, moderadas, estrictas y severas, según el rango de sodio que contengan.

A la sal común o de mesa se la denomina químicamente “cloruro de sodio” (NaCl) y contiene 60 % de cloruro y 40 % de sodio.

Las recomendaciones internacionales para una correcta alimentación promueven el consumo de hasta 6 gramos de NaCl por día. En nuestro país se consumen en promedio de 6 a 8 gramos y en algunos países como EE.UU. esta cifra puede alcanzar los 12 g diarios.

El contenido de sodio de los alimentos

Los cereales, las harinas, los fideos secos, la batata, la papa, el choclo y las frutas son alimentos con muy bajo contenido de sodio y por lo tanto pueden consumirse sin restricción.

Deben consumirse con restricciones la leche, las carnes, la clara del huevo y las hortalizas (especialmente acelga, remolacha, apio, escarola y achicoria,) que son más ricos en sodio.

Deben evitarse todos aquellos alimentos que hayan recibido tratamiento con sal, ya sea en su elaboración (pan, galletitas, quesos), en su conservación (productos enlatados, embutidos, fiambres) o en los procesos de saborización (caldos concentrados, salsas, sopas, etc.).

Reemplazando la sal en las comidas

La utilización de condimentos adquiere especial relevancia sobre todo cuando la ingesta de sal es restringida, ya que resaltan el sabor de los alimentos.

Se aconseja el uso de: albahaca, laurel, clavo de olor, orégano, pimienta, ají molido, canela, vainilla, ajo, perejil, cebollín, vinagre, azafrán, nuez moscada, romero, salvia y azúcar.

En cambio, deben evitarse cubitos de caldo comunes, mayonesa, salsa golf, ketchup, salsa de tomate envasada, sales de apio, de ajo, de cebolla, extracto de carne, salsa de soja, aceitunas y otros encurtidos.

 

Fuente: http://nutrar.com