martes, 17 abril, 2012
Qué comer en otoño

Si bien las temperaturas aún no lo evidencian, la estación de los resfríos está en curso y, junto con las rutinas laborales, hogareñas, el colegio, llegan las sobrecargas de actividades. Cómo alimentarse para evitar caer en cama
Nunca mejor dicho eso de que la naturaleza es sabia. Es que en esta época proliferan muchos alimentos de temporada que acompañan este cambio y que vienen cargados de salud y sabor. Aprovechar esta oferta natural y usarla como base para nuestra alimentación y la de nuestros hijos nos proporcionará todo lo necesario para estar sanos.
Existen alimentos típicamente otoñales como la utilización de las legumbres y las frutas secas, las cuales aportan excelentes dosis de vitaminas, fibra, calcio y energía. Las pasas, almendras, nueces, higos son una alternativa saludable y de agradable sabor dulce como una muy buena alternativa. Es mejor un puñadito de almendras o nueces que un panificado. Aporta más nutrientes, otorga mayor sensación de saciedad y proporciona salud.
En cuanto a la comida diaria la mejor recomendación es, como siempre, apostar por una alimentación natural, rica en vegetales. Cuando las temperaturas comienzan a descender, las verduras pueden ofrecerse en preparaciones calientes como tartas, budines, soufflé, tortillas, mejor aceptados que en forma cruda como una ensalada.
Las lentejas, que son la legumbre otoñal por excelencia, no deberían faltar en los menúes semanales, y si las complementamos con arroz obtenemos proteínas de excelente calidad, además de hierro, vitamina B y ácido fólico. Legumbres y verduras siempre presentes en las comidas son la garantía de una dieta completa.
Es siempre fundamental mantener un consumo adecuado de frutas frescas, recordando que los jugos son una alternativa cuando la variedad comienza a faltar.
En otoño manzanas, peras y uvas están en su mejor momento. Las frutas y vegetales de estación son más económicos además de tener sus cualidades nutricionales a pleno, cargados de salud y sabor natural.
La hidratación, no se debe descuidar, al bajar la temperatura, la sensación de sed es casi nula y el consumo de agua es muy bajo. El cuerpo necesita agua para cumplir sus funciones vitales, no lo olvide.

– Cristina Maceira, para Nutrar.com.