martes, 24 junio, 2014
Los alimentos que mejoran el aprendizaje

El rendimiento intelectual mejora notablemente si se incorporan nutrientes que favorecen el funcionamiento de los neurotransmisores. En qué alimentos se encuentran.

Durante el proceso de enseñanza-aprendizaje se requiere un nivel muy alto de concentración para incorporar la información que se nos brinda, memorizarla y ponerla a prueba cuando sea el momento requerido. En este sentido, el rendimiento se ve visiblemente mejorado si se incorporan ciertos hábitos saludables que ayuden a mejorar el funcionamiento de los neurotransmisores que conectan las neuronas en el cerebro.

Entre otros puntos a tener en cuenta para contribuir a un mayor desempeño académico, se destacan una alimentación adecuada y un buen descanso. Estos factores resultan centrales ya que tienen efectos sobre la cognición, la memoria, la concentración e incluso la motivación de una persona.

En el caso de Argentina, si bien el nivel educativo es una preocupación central para la sociedad, según el último informe Pisa difundido en diciembre pasado, el país ocupa el puesto 59 entre 65 en relación al desarrollo educativo. Este informe evalúa a estudiantes de 15 años en distintas disciplinas como matemáticas, ciencias y comprensión de lectura.

Teniendo en cuenta estos datos, es importante conocer cuáles son los hábitos saludables que contribuyen a generar las condiciones necesarias para alcanzar un nivel de aprendizaje óptimo. En este sentido, se recomienda consumir nutrientes que ayuden al desarrollo mental y evitar sustancias como la cafeína, que resulta nociva en grandes cantidades. Entre otros alimentos, se recomienda la ingesta de:

– Frutos secos, quesos, pescados y arroz: aportan fósforo, que mejora la memoria y el aprendizaje.
– Legumbres y cereales: contienen hierro (su carencia se relaciona con problemas en la concentración y anemia).
– Frutas como banana, palta o tomates: cuentan con potasio, indispensable para el funcionamiento adecuado de la actividad neuronal y cerebral.
– Productos con glucosa como lácteos, fruta y panes: es utilizada fuertemente durante procesos intelectuales.
– Yogures, lácteos, pescados y mariscos: ayudan a incorporar yodo, un nutriente que favorece a la correcta actividad neuronal.
– Crustáceos, cordero, chocolate y verduras como remolacha, lechuga, espinaca y zanahoria: otorgan zinc, que mejora la memoria y potencia las funciones motoras, cognitivas y psicosociales.
– Vitaminas de complejo B: mejoran el funcionamiento del sistema nervioso, previniendo trastornos neurológicos y problemas psíquicos como la falta de concentración, el insomnio y la ansiedad. La vitamina B se puede encontrar en diversos alimentos como, por ejemplo, el riñón, pollo, papa y avena (B1); la leche, espinaca, zanahoria y miel (B2); el trigo, arroz, pescado e hígado (B3); yogures, queso, leche y vegetales verdes (B6); bacalao, frutas y verduras (B12).

En cuanto a las horas de sueño, lo importante no es sólo la cantidad, sino también la calidad. La Universidad de Oxford llevó adelante en el Reino Unido el estudio DOLAB –recientemente publicado en el Journal of Sleep Research– sobre problemas en la conciliación del sueño en niños.

Los resultados arrojaron que los pequeños con concentraciones más altas de ácidos grasos Omega- 3 y DHA en la sangre mostraron menores perturbaciones en el sueño. Asimismo, el suplemento con DHA también los ayudó a disminuir la cantidad de veces que se levantaban por la noche (siete veces menos) e incrementó el tiempo de sueño a 58 minutos, en promedio.

Estos ácidos grasos repercuten en órganos relacionados al aprendizaje como, por ejemplo, el cerebro. De hecho, el DHA representa hasta el 97% de los ácidos grasos Omega-3 en ese órgano. El consumo de este tipo de nutriente resulta significativo sobre todo en niños de edad escolar que durante el día deben enfrentar una larga jornada en la escuela, además de actividades extraescolares. Es por eso que se recomienda incorporar a la dieta diaria alimentos con Omega-3 o DHA como salmón, atún, anchoas, huevos y leches o aceites fortificados.

Sin dudas, los beneficios de adoptar una alimentación saludable son múltiples. A la hora de pensar en cómo se pueden alcanzar mayores rendimientos en el estudio, no debemos olvidar cuáles son los alimentos que ayudan a un correcto funcionamiento del cerebro a lo largo de la vida.

Fuente: nutrar.com