jueves, 13 marzo, 2014
La alimentación y el regreso a clases

Cuando los niños tienen una adecuada alimentación, empezando por el desayuno, tienen mayores posibilidades de aprender más y desarrollarse integralmente.

Elegir los alimentos y las bebidas adecuadas desde la etapa preescolar es vital en la formación de hábitos, los cuales le permitirán evitar problemas de salud en la vida adulta.

Estudios médicos han demostrado que los niños saludables tienen mayores posibilidades de aprender rápido y mejor.

Ante el próximo regreso a clases de los niños es conveniente que los padres ordenen la alimentación de sus hijos, especialmente en cuanto al consumo de refrigerios, compras de kioscos, prefiriendo productos sanos que eviten el desarrollo de enfermedades como la obesidad, sobrepeso y diabetes.

Casi todas las familias anticipan el regreso a clases, comprando los útiles, mochilas, uniformes y zapatos, sin embargo, pensar en los alimentos que llevarán para el recreo, se olvida.

La ingesta de productos y alimentos con exceso de azúcar y grasas, así como una mayor tendencia al sedentarismo son los factores principales que provocan obesidad en los niños del país.

En Argentina el desayuno en los niños no es un hábito diario, por lo que es necesario trabajar en ello. El desayuno ayudará a que el niño despierte, ingrese nutrientes importantes como glucosa para su major desarrollo y atención en la escuela y también le permitirá controlar las ingestas del recreo, ya que su apetito está controlado.

Cuidar lo que consumen los niños en recreo en la escuela o por las tardes es fundamental para prevenir algunos padecimientos, así como para controlar estos problemas cuando ya afectan la salud de los menores.

Actualmente algunas madres no preparan refrigerios nutritivos para sus hijos al considerar que implica una gran inversión de tiempo, tomando como alternativa el darles dinero para que ellos compren lo que quieran consumir. Con esta facilidad, los niños adquieren productos que en su mayoría son catalogados “chatarra” o “comida rápida”, que nada ayudan a la nutrición y, por el contrario, los hacen subir de peso.

Algunas opciones pueden ser simples y rápidas como bolsitas herméticas con diferentes alternativas de cereales, o con dos pancitos negros o blancos, un turrón, una barra de cereal, cualquiera de las opciones puede complementarse con jugo de fruta, o un agua para que el niño reponga el agua al transpirar por las actividades durante el recreo.

La formación de los hábitos alimentarios desde la etapa preescolar resulta fundamental en el desarrollo de los niños, ya que en esta fase asumirán las actitudes que en materia de nutrición e ingesta de comida los acompañarán durante el resto de su vida.

Fuente: nutrar.com