jueves, 3 abril, 2014
Hay que mantener cerca los alimentos saludables

La pereza podría aprovecharse como herramienta para comer saludablemente.

En un nuevo estudio que sugiere que la pereza podría aprovecharse como herramienta para comer saludablemente, los autores observaron que los participantes consumían más porciones de manzanas que palomitas de maíz con manteca cuando las frutas estaban al alcance.

«Hay pequeños cambios que podemos hacer para comer mejor y uno es algo tan simple como acercar los alimentos saludables y aprovechar, así, la pereza como una ventaja», dijo el autor principal, Gregory Privitera, investigador especializado en psicología de Saint Bonaventure University, Nueva York.

Privitera se inspiró en la experiencia con sus hijos para realizar el estudio.

«Cada vez que me decían que querían un snack, yo les señalaba el bol con frutas sobre la mesa de la cocina y les decía ‘Ahí tienen. Coman todo lo que quieran’. Ellos me respondían que no querían frutas y yo les decía ‘Bueno, entonces prepárense un snack’. Después de un minuto o dos, ellos volvían con frutas y vegetales en las manos», aseguró.

Comentó que también utilizó principios de estudios previos de Brian Wansink, de Cornell University, Nueva York, con bols con caramelos.

«Él había descubierto que cuanto más cerca se colocaba el bol de las personas, más caramelos comían», resumió.

Privitera y su colega Faris Zuraikat indagaron si el tipo de alimentos utilizados en un estudio haría alguna diferencia, de modo que repitieron el experimento con productos saludables.

«La respuesta corta es no. Lo demostramos hace un año con zanahorias y manzanas», afirmó.

Ahora, el equipo renovó el grupo de participantes y le sumó palomitas de maíz con manteca a la combinación. Eran 56 hombres y mujeres de 19 años, en promedio, y saludables. Veinte tenían un peso normal, 21 tenían sobrepeso y 15 eran obesos.

Cada participante, uno por vez, se sentó frente a la mesa de una cocina que tenía un bol con rodajas de manzana y un bol con palominas de maíz; uno estaba al alcance del participante y el otro estaba al doble de distancia.

Un tercio de los participantes tenía el bol con manzanas más cerca y otro tercio tenía el bol con palomitas de maíz más cerca, mientras que el tercio restante se sentó frente a mesas con ambos bols a la misma distancia (grupo control).

En cada caso, un investigador decía que tenía que salir de la cocina durante unos minutos para ir a buscar un cuestionario y que, mientras esperaban, los participantes podían comer lo que había en los bols.

A los seis minutos, el investigador volvía, anotaba la cantidad de manzanas y palomitas de maíz consumidas y les preguntaba a los participantes que calificaran la comida del 1 al 5 (5=»Me gustó mucho»).

Los participantes tendieron a responder que preferían las palomitas de maíz, pero los que habían tenido el bol con manzanas más cerca consumieron unos 42,5 g de rodajas, mientras que los que habían tenido el bol con palomitas más cerca comieron 5,7 g de manzana. El grupo control consumió 28,3 g de fruta.

Los participantes que habían tenido las rodajas de manzana al alcance también fueron los que menos palomitas de maíz comieron (19,8 g versus 7,3 g los que habían estado más cerca de las palomitas y 9,3 g el grupo control), según publica el equipo en la revista Appetite.

«La conclusión es que es posible crear el ambiente alimentario en el que la familia vive para facilitar el consumo de los alimentos más saludables», dijo Privitera.

Lo ideal, según explicó, es sumar pequeños cambios. Por ejemplo: la persona que normalmente consume un snack cinco o seis veces por día, reemplace ese producto con una fruta.

Fuente: nutrar.com