miércoles, 22 mayo, 2013
Flor de mandarina

Hay más de una razón para sumar este cítrico a la dieta diaria. Es rico en fibras, calcio y otras sustancias beneficiosas. Por su efecto sedante, conviene comerla de noche.

Es un cítrico, y contiene una cantidad de fibra importante, que favorece el tránsito intestinal, y se concentra en su pulpa y corteza.
Si se compara con otros cítricos, el contenido de vitaminas es más bajo, ya que sólo contiene un tercio de vitamina “C” en relación con la naranja, limón y el kiwi.

No obstante tiene, tiene otras ventajas:

– Es rica en fibra, vitaminas A, B1, B2, B3, B6 y C.

– Contiene algo de hierro, mineral que ayuda en la formación de enzimas que intervienen en reacciones químicas en todo el organismo, y es indispensable en la correcta utilización de las vitaminas del complejo B.

– Rico en bromo. Ayuda al descanso nocturno, por lo cual es aconsejable ingerirla en la cena.

– Al igual que otros cítricos, es buena para prevenir resfriados y para aliviar problemas de circulación sanguínea.

– Tiene una adecuada cantidad de magnesio, indispensable para la asimilación de calcio y vitamina C y, además, interviene en el buen funcionamiento nervioso y muscular.

– Previene la constipación, permitiendo la absorción de nutrientes.

– Aumenta la secreción de bilis, lo cual favorece la digestión de grasas y eliminación de residuos tóxicos.

– Colabora en la cicatrización de heridas y en la formación del esmalte dental.

– Su composición es similar a la de las naranjas, pero con mayor contenido de agua y menor proporción de hidratos de carbono.

– Ideal para lograr saciedad por el aporte de fibra.

– Es rica en vitaminas A y B, necesarias para el desarrollo de huesos, para el crecimiento y para mantener en buen estado ojos, piel, cabello y uñas, así como las mucosas respiratorias.

– Tiene alto contenido de ácido fólico o vitamina B9. Elemento vital en la etapa de crecimiento.

– Interviene en la formación y maduración de glóbulos rojos, que son elementos contenidos en la sangre encargados de transportar el oxígeno a todo el organismo.

– Presenta flavonoides (sustancias antioxidantes, contra el envejecimiento prematuro) y aceites esenciales.

– Tiene calcio y fósforo, vitales para la formación de los huesos y dientes, y de suma importancia para la producción de energía a través de los alimentos, así como para la constitución de las células. Asimismo, colaboran para que los músculos tengan flexibilidad, se favorezca la coagulación sanguínea y que los nervios transmitan mensajes al resto del cuerpo.

Las mandarinas deben conservarse entre los 3º y 7º C, pero si las quiere mantener por un periodo de 1 a 2 semanas se pueden refrigerar por debajo de 3ºC.

No obstante, es mejor que se consuman frescas. Una vez peladas, consumirlas inmediatamente para evitar que se oxidan y de esta manera pierdan sus propiedades nutritivas.

Para la compra

– La piel debe ser blanda, pero no arrugada.

– El color no tiene que ver con el grado de madurez de la fruta.

– A través del olor podemos saber si está en perfectas condiciones para su consumo. Cuanto más dulce e intenso sea éste, mejor será su sabor.

– Cuanto más pesada, será más jugosa.

Consejo: consumir una mandarina por día.

 

Fuente: www.clarin.com